Cuando la tierra tembló en Colombia a mediados de agosto, con una magnitud de 7.4, mucha gente hizo lo mismo: salió corriendo a la calle, llamó a la familia para preguntar si estaban bien, y después se quedó mirando las paredes de su casa preguntándose si había pasado algo grave. Para la inmensa mayoría, esa pregunta se queda sin respaldo: en Colombia, solo el 9,3% de los hogares tiene seguro de vivienda. Eso es 1,66 millones de casas aseguradas de los casi 18 millones que hay en el país. El resto —más de nueve de cada diez— está a la buena de Dios si el temblor se pone serio.
Las cifras de Fasecolda después del sismo lo dejan claro: más de 10.400 reclamaciones se radicaron en las primeras dos semanas, y las aseguradoras ya calculan que van a pagar cerca de $280.000 millones solo por este evento. Es decir, para la gente que sí tenía la póliza, el seguro funcionó exactamente para lo que se contrató: cubrir el golpe cuando pasa lo que uno espera que nunca pase.
Aquí vale la pena aclarar algo que mucha gente confunde. Si tienes tu casa hipotecada, es muy probable que ya tengas un seguro contra incendio y terremoto, porque los bancos lo exigen como condición del crédito —revísalo, porque seguramente ya lo estás pagando dentro de la cuota mensual sin darte cuenta. El problema es la otra cara: si tu casa ya está paga, o si vives en arriendo y quieres proteger lo que tienes adentro, ese seguro no existe solo, hay que contratarlo aparte.
Y no, no es el gasto enorme que uno se imagina. Asegurar una vivienda contra terremoto en Colombia puede arrancar desde unos $46.000 al mes, dependiendo del valor y la ubicación de la propiedad —menos de lo que muchos pagan por streaming o por el plan de datos del celular. Lo que cubre varía según la póliza: puede ir desde el 50% hasta el 100% del valor comercial o de reconstrucción de la vivienda, así que vale la pena leer bien qué está incluido antes de firmar, no después de que algo pase.
Lo que dejó claro este temblor no es que Colombia sea un país especialmente peligroso —los sismos son parte de vivir aquí, siempre lo han sido—. Lo que dejó claro es que la mayoría de las familias colombianas están tomando ese riesgo sin darse cuenta, simplemente porque nunca se han puesto a pensar en el seguro de su casa como algo que sí les toca a ellas. Si al leer esto te queda la duda de si tu vivienda está protegida o no, ese es justamente el momento de resolverla —antes del próximo temblor, no después.
Fuentes: Portafolio, Infobae, El Colombiano, El Espectador.
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