Si pagas medicina prepagada para ti o tu familia, hay una parte de esa plata que puedes descontar en tu declaración de renta. El problema es que muchos declarantes no lo hacen bien: o no saben que existe el beneficio, o lo aplican sin tener en cuenta los topes, y terminan perdiendo la deducción o cometiendo un error que después les toca corregir.
La regla es concreta: los pagos por contratos de medicina prepagada, planes complementarios de salud y pólizas de seguros de salud son deducibles hasta 16 UVT al mes (unos $796.784) y hasta 192 UVT al año (unos $9.561.408) por contribuyente. Ese tope es mensual, no acumulable si un mes pagas menos: si un mes pagas más de 16 UVT, el excedente de ese mes no se puede trasladar a otro (Siempre al Día).
El beneficio no aplica solo al contribuyente: también puedes incluir los pagos hechos por tu cónyuge o compañero permanente, tus hijos y otros dependientes, siempre que cumplan los requisitos que exige la DIAN para ser considerados dependientes económicos (Café con la Gerencia).
Los errores más comunes a la hora de declarar son bastante repetidos: registrar el valor total pagado en el año sin verificar el tope mensual, incluir a beneficiarios que no cumplen los requisitos de dependencia económica, y no guardar los certificados o soportes de pago que la entidad prestadora entrega —normalmente a comienzo de año— y que son los que respaldan la deducción si la DIAN pide explicación.
En la práctica, lo más simple es hacer esto antes de declarar: pide el certificado de pagos del año a tu entidad de medicina prepagada (todas lo expiden, usualmente lo puedes descargar desde su portal o app), revisa mes por mes que ningún pago individual supere el tope de 16 UVT, y si hay beneficiarios adicionales, confirma que cumplen los requisitos de dependencia antes de incluirlos.
No es una cifra que te vaya a cambiar la vida, pero sí es plata real que muchos declarantes dejan sobre la mesa simplemente por no revisar el detalle. Vale la pena los diez minutos que toma hacerlo bien.
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